martes, 29 de mayo de 2012


Relatos de un árbol de quina

Por: Eduardo Jonathan Ricardo Gonzalez
 
Me he empezado a sentir desmejorado, ¡Creo que ya estoy muy maduro! y mi toba no es muy buena que digamos, pues he perdido la fuerza que hace algunos años aún sentía.Llevo muchos lustros viviendo en este mundo terrenal. Soy de la naturaleza y vivo en un lugar muy bello rodeado de diversidad de especies como yo, algunas muy diferentes con otros colores, texturas, formas y maneras de vivir, pero todos tenemos algo en común: florecimos y pertenecemos a la naturaleza del universo.

La vida de un ser como nosotros no es fácil a pesar de lo que somos porque muy pocos son los seres humanos que en realidad nos valoran y que reconocen que pertenecemos a su vida ya que les somos indispensables; lo que no saben tampoco es que también sentimos, oímos, pensamos, queremos, ayudamos y que a veces quisiéramos que nos escucharan y pudiéramos decirles todo lo que traemos arrastrando a lo largo de nuestras vidas, que supieran nuestra historia y conocieran nuestras anécdotas buenas, malas, tristes y felices, que nos vieran reír,  llorar.¡Ojala pudiéramos hacerles sentir  sensaciones y emociones que hemos albergado a lo largo de cada una de nuestras existencias!.

Sin embargo, la vida que yo viví fue diferente, porque yo si conocí a alguien que se apasiono infinitamente por como éramos. En su rostros se veía esa sed por descubrir la vida de cada uno de nosotros  y todo su esfuerzo valió la pena porque al final le dio substancia a nuestras vidas, a cada quien le dio un sentido de sobrevivencia, nos dio un nombre, nos clasifico en familias y encontró en algunos riquezas no solo material sino hasta humanas, porque pudo observar que algunas partes de nosotros podían curar las enfermedades y alargar la vida. Aquel personaje no solo fue nuestro descubridor si no un amigo que nos enseño que no hay obstáculo grande que te impida llegar a la meta.

También descubrí que en él y en mí había una conexión de almas, porque en él encontré al amigo que yo deseaba con tanto anhelo y desesperación. Intuía que algún día alguien como él llegaría a mi vida, y quise ser uno más de sus diarios, discípulo y seguidor, pero no lo logré porque yo era diferente no era un cuaderno ni un humano yo solo era… ¡un árbol¡

Por eso me he decidido a narrar aquella  hazaña que nos llevo a conocernos y describir la persona tan maravilloso que era él. Fueron grandes jornadas y largo tiempo comportado las que me hicieron saber que este protagonista seria para mi y mis demás compañeros, un héroe al que tendríamos que estar agradecidos por toda la eternidad.

Nuestra leyenda comienza desde la primera faceta de mi vida en la que yo no sabía cómo me llamaba ni cómo había llegado al mundo, ni cual era mi propósito y misión en la vida,  solo entendía que provenía de la naturaleza  y que era un árbol que ya hace un tiempo que subsistía en la tierra. Los árboles más longevos que yo decían que apenas era un adolecente inquieto que quería comerse al mundo en un instante y ¡así era¡¡si¡, pues me la pasaba revoloteando mis ramas, jugando con el viento y cantando al son del silbido de las aves y decía sin conocer la razón que las plantas éramos seres que como los humanos algún día seriamos valorados, pero los demás solo se burlaban y decían que un día ellos habían echo lo mismo que yo:  tener una esperanza de vida. Pero ya eran viejos y la fe se les había borrado así como su felicidad porque toda su vida siempre fueron simples árboles sin sentido ni razón de ser, a los que nadie nunca les dio un poco de afecto, amor ni importancia.

La extraña aparición del hombre que se convertiría en nuestro ilustre descubridor fue para mi el echo que marcaria mi vida y el que me permitiría  saber que mis ilusiones y sueños no serian en vano  y que algún día a las plantas nos daría un sentido de existencia.

Fue así como supe que este ser existía. Cuando las plantas y los árboles que vivían en este territorio comenzaron a anunciar  que un ser había tomado uno a uno  a varios de nosotros y que algunos  los había empaquetado para enviarlos a un extraño lugar y que a muchos otros los tenía en  un cuarto donde se veía que los estudiaba y los analizaba. Todo esto lo veían las plantas de las que se habían tomado muestras  a través de sus cortezas y tallos, ellas decían que habían sido dotadas de dones para poder conocer acerca de lo que el  extraño ser les pudiera hacer y poder remitir la noticia al medio vegetal pero nadie les creía y todos nos reíamos de ellas y los grandes arboles decían que lo que les sucedía era parte de la misma naturaleza.

 Los informes llegaban de planta en planta. Algunos lo describían como el fin de nuestro mundo otros como el comienzo de nuestras vidas, el mundo natural entro en pánico y  entre el miedo y  la desesperación  todos querían  saber que es lo que pasaría con nosotros, aunque al principio sentí miedo supe que nada malo pasaría.

Las noticias  llegaban todas las mañanas, era como un centro de mensajería en la que las plantas afortunadas podían observar y oír lo que tramaba y realizaba aquel humano, así era como se iniciaba la difusión del informe  hasta llegar a todos los alrededores del reino.

Todos queríamos tener noticia de quien era ese personaje ¿Cómo se llamaba? ¿De donde provenía? ¿Cuál era su intención con nosotros? ¿Cuál era su propósito de llegada? ¿Si sus intenciones eran buenas o mala? Fueron muchas las preguntas que nos hicimos y pocas respuestas las que obtuvimos.Así fue como entre el horror, el miedo, la angustia y la preocupación, lo único de lo que nos enteramos era que había llegado como médico del virrey del Reino de Nueva Granada, que gobernaba a los humanos de esa época, reinado en   donde nosotros también habitábamos, pero que su objetivo principal  de su llegada era para explorar  el mundo natural del reino y que  su nombre era José Celestino Bruno Mutis y Bosio.

Así supe de su nombre e intenciones  y un árbol curioso y joven  como lo era yo quería conocerlo, verlo en persona y saber cómo era. Con tan solo saber como se llamaba  empecé a imaginarlo, algunos días lo soñaba como yo, otros como un humano gigante, unos días lo alucinaba como una criatura pequeña que apenas si se podía ver; quería saber más sobre él ¿De dónde venía? ¿Cuándo llegaría el momento en que tomaría mis frutos para explorarlos? puesto que yo solo quería ser descubierto por el, y vivir una aventura a su lado.

Todos los días al amanecer en el Monte de Tena lugar donde yo habitaba y donde abundaban las especies como yo y algunas otras diferentes pero con coloridas formas, esperaba con ansias las noticias de los descubrimientos de Mutis. Los días eran eternos para mí, quería escuchar que llegaría al lugar donde yo permanecía y me tomaría para ser investigado.

Pasaron algunas estaciones y yo seguía floreciendo, creciendo más y más mis hojas caían y volvían a renacer, mi tronco se hacia mas grueso y áspero, mis frutos demoraban y se desprendían y al paso de los días volvían a salir. Mi vida era  un ciclo de espera y las noticias que llegaban eran siempre las mismas.

Varios años escuché el mismo cantar, que José Celestino Mutis era un buen medico que curaba a los enfermos del reino,  que había realizado una cátedra de matemáticas y luego otra de física para enseñar a los humanos, que  tenia un amigo llamado Carlos Lineo con el que se mandaba cartas y ejemplares de muchas plantas del Reino de Nueva Granada y que mandaba epístolas a sus superiores para poder investigarnos e examinarnos, pero siempre se las rechazaban.

Después de una larga jornada vino la emoción para mí, pues escuche que Mutis había obtenido unos cuantos ejemplares de plantas como yo y de mis amigos los árboles que me rodeaban y que se llamaba árbol de quina. De lo poco que se había escuchado era que un tipo llamado Miguel Santisteban se las había regalado y que Mutis le había mandado unas cuantas a su amigo  Lineo y otras se las había quedado él, pensé que el momento llegaría que iría corriendo hacia a mí,  me tomaría completito y me llevaría a su bodega donde tenia ya a muchos de los otros que vivían en el ambiente natural,¡pero nada paso¡ espere día y noche para que ese momento tan deseado llegara,¡fueron días de mucha desilusión¡.

Empezó a pulular en mi la tristeza ya ni siquiera quería saber que es lo que hacia Mutis con las demás plantas y cuales eran las recientes noticias sobre él, ya no me importaba ni como era.
 Después de una larga tristeza llego a mi la envidia hacia los demás que ya habían sido encontrados por Mutis, empecé a cuestionarme del porque ese ser se preocupaba más por los humanos que por nosotros los seres que más lo necesitábamos en realidad, me decía a mi mismo cual era su razón o justificación para no saciarnos con su sabiduría, entre en desesperación y me empecé a amargar, recuerdo que en esos ayeres ni siquiera sonreía.

Mi vida empezó a ser fría y ya no tenía fe, ni esperanza en que llegaría a mí, empezaba a pensar en la resignación y que mi rutina siempre seria  la misma y no encontraría la ventura que yo buscaba, porque siempre a cada instante algo dentro de mí me decía que mi vida sería diferente.Solía  pensar que solo eran deseos en las que las corazonadas fluían de la nada, empezaba a cavilar que tendría que cimentar mis raíces sobre la tierra y ver mi realidad.

Era imposible saber de Mutis. Todos los días en la comunidad se hablaba de él, la gente también lo mencionaba mucho, decían que era un sabio, un erudito, ¡un gran maestro¡Pero  yo solo lo describía como el peor ser. De pronto  en un momento, las noticias empezaron a cambiar, comenzaron a circular terroríficos comentarios, pues el inmortal educador había abandonado las cátedras de enseñanza, así como también había renunciado como médico del  virrey y del reino de Granada. Al principio quedé pasmado y no quería pensar en nada, pero especulé lo peor, nunca se me había ido el mundo tan abajo pues ya ni una esperanza tenía. Quería saber más de lo sucedido y la impotencia se apodero de mi, lo único que me quedaba era dar tiempo al tiempo.

Días después me entere que había dejado todas sus actividades para poder conocer más sobre la mineralogía, obtener la plata, explotarla  y ampliar sus conocimientos sobre ella y seguir con la historia natural.Esta última idea fue la que me reanimó trayendo consigo nuevamente la felicidad, pues tendría más tiempo para nosotros. También se decía que cada vez más se acercaba a los lugares en donde yo habitaba. Sentía en mi corteza un pálpito de que algo nuevo vendría para mí, sentía esa sensación de vida que tanto deseaba encontrar. Ya había crecido demasiado, me distinguía de los demás y no lo podía evitar, aunque en el Monte de Tena no conversábamos mucho. Aunque para hablar de Mutis yo siempre era el hablantín del lugar y los demás arboles que  eran muy rectos y serios siempre me callaban y me decían que mis sueños de ser un aventurero eran solo falsas esperanzas, ¡no tenían ninguna ilusión¡

Un día una pequeña planta me dijo que en mí se veía  un brillo diferente, que me hacia resaltar y me distinguía de los demás arboles, esas pequeñas cosas me ilusionaban y me hacían muy feliz.

Empezó la temporada de lluvia y en estas fechas eran en las que más me divertía, me gustaba el agua que caía desde el cielo y que recorría cada partícula de mis hojas, también me encantaba como mis raíces absorbían el aguan de los charcos causados por la lluvia porque me hacían revivir, sentirme fresco y natural.

Así fue como entre la lluvia, las noticias sin relevancia y mi crecimiento  siguió pasando el tiempo de espera, porque sabía que el día que tanto anhelaba llegaría muy pronto. Pero no solo pasó el tiempo, también sucedió lo inesperado. ¡un sueño extraño¡ Fue algo insólito y hermosa a la vez, mientras dormía oí un susurro y al reaccionar comencé a observar un lugar preciosísimo no era el Monte de Tena, ni un lugar parecido al reino de Granada, todo era blanco y lleno de pureza.Quería descubrir que era lo que pasaba pero no veía con claridad,hasta que escuche una voz que me decía que el día que tanto deseaba llegaría muy pronto y en el momento preciso, que no desesperará más porque todos mis deseos se irían cumpliendo uno a uno y que iría descubriendo en cada paso que iba a dar acontecimientos que me esclarecerían el por qué y la razón de cada ser vivo y que se me dotaría de un don en el que yo iba a poder sentir cada uno de los logros de mi descubierto y los iba a  poder observar escrupulosamente  mediante mis cortezas y que yo seria el elegido de mutis para poder ser averiguado y examinado. Fue así cuando supe que las plantas que remitían los informes no habían mentido y en realidad se les habían sido concedidos dones.

¡Vaya¡ al despertar del sueño supe que nadie me creería pues con anterioridad a las demás plantas nadie les había creído, si se lo contaba a alguien me tomaría de loco, asta llegue a pensar que tal  vez mi imaginación y mis deseos habían llegado muy lejos, pero fue esa quimera rara la que marcaria el comienzo de mi aventura.

Empezó con la noticia de que José Celestino Mutis después de un largo periodo de dedicarse a la mineralogía regresaría a dar clases de matemáticas, y de física. Que regresaría a su profesión como medico y  que estaba en busca de él árbol de quina, aquel árbol tan parecido a mí.

¿Sería a mí a quien buscaba? me preguntaba mientras me daban  la noticia. Todo parecía encajar, mi sueño, mis corazonadas y esas noticias, fueron la  pauta para alistarme y estar preparado para el nuevo comienzo de mi vida.

Así fue como después de un corto lapso de que había pasado  mi sueño y la llegada de las noticias, ¡Mutis nos encontró, a mí y a los árboles que estaban a mí alrededor!, no sabia ni que hacer, como reaccionar pues había deseado mucho tiempo que ese momento llegara. Pero no había planeado como  reaccionaria ante la situación, al verlo sentí una emoción que no sentiría jamás en mi vida pues yo tenia muchas ganas de conocerlo y saber como era, no tenia idea de como describirlo simplemente era un humano con un fulgor en su rostro que ni un habitante que yo hubiera visto tenia, como ese día lo pude  admirar en Mutis.Las primeras palabras que escuche de él fueron las exclamaciones de que había encontrado una gran extensión de árboles de la quina; que tendría  que informar y remitir la agradable noticia al Virrey Manuel de Guirior. Así pues, yo supe que mi nombre era árbol, pero no solo árbol si no  de quina, pensé que tenia dueña o que alguien me había adoptado, pero al poco tiempo supe que mi nombre era ese porque mi corteza era llamada como quina.

Fue tan hermoso aquel momento que no lo podía creer pues la noticia estaba revoloteando por todo el reino y yo me emocionaba cada vez más pues todos hablaban de eso: que Mutis pasaba por el Monte de Tena cuando regresaba de la mina del sapo y que nos había hallado y que su interés por los árboles como nosotros eran diferentes y de mayor importancia pues su amigo Lineo le había mencionado su interés por nosotros y Mutis estaba ansioso de encontrarnos para poder comenzar su indagaciónde cada parte de nosotros  y así convertirse en el máximo crisol de nuestro descubrimiento.

La tarea de Mutis comenzó ahí y mi aventura también. Al verme Mutis se quedo sin palabras y me eligió a mí como el árbol al que le tomaría todas las muestras posibles, era una predicción acertada de esa alucinación que ya había tenido con anterioridad. Al paso del tiempo también me  confiaría parte de su vida y su sentir.

Todo empezó cuando tras mis cortezas podía observar el lugar al que llevo mis ramas. Era una habitación con todo lo necesario para poder investigar a cualquier criatura: un montón de objetos desconocidos para mí, algunos libros, dibujos de plantas, reliquias de árboles y unos montos de diversidad de plantas de diferentes maneras. Era el lugar perfecto para comenzar la indagación de mis propiedades.

Todos los días regresaba al Monte de Tena y se quedaba  ahí por largas hora observando minuciosamente todos los árboles del monte. Anotaba  meticulosamente cada detalle que veía sin dejar nada fuera. Frecuentaba sentarse bajo la sombre que producían mis linajes, escribía y decía en voz alta   lo tan admirable que era la naturaleza del reino de Nueva Granada, que era una riqueza que tenia que ser descubierta y salir a la luz porque de ella se podía obtener una infinidad de riquezas y esas palabras a todos nos enamoraron pues nunca ni un humano nos había dicho cuanto valíamos, nos sentimos valorados por primera vez en nuestra vida.

Solía ir algunas veces para seguir tomando muestras y seguir con su investigación. A partir de esos sucesos yo comencé a conocer mi vida y su vida creo en mi una inteligencia acerca del mundo pues mencionaba cada descubrimiento que hacia en mi y a la vez comentaba  lo admirado que estaba de lo que la vida le había regalado al llegar a América, nombre que le daba al descubrimiento de un nuevo mundo al que todo audaz humano quería viajar para descubrir sus riquezas y apoderarse de ellas. Así yo esclarecía mis dudas acerca de como era la vida en la tierra. Asimismo cuando nos visitaba relataba su vida en manuscritos y nos contaba como había sido su existencia cosa que a mi me agradaba porque me hizo sentir como un amigo al que cada vez que lo frecuentaba le contaba parte de sus episodios. El primer acontecimiento de su vida del que supe fue en ese tiempo después de que nos descubriera cuando decido hacerse sacerdote para mejor servir a dios y a la humanidad cosa que a él le interesaba mucho, pues él decía que todo lo que existía había sido dotado por una creación divina. Me fui enterando del porqué de sus decisiones respecto a cada cosa y cuales eran sus propósitos.

Supe también que él no era del reino de Granada, que la venia de un lugar llamado España y que había llegado gracias a su interés por conocer el mundo, que algunos viajeros pintaban en sus crónicas y diario que había leído. Su interés por descubrir el medio natural de América era la principal razón de su partida de él lugar del que provenía, pues fue en España donde había adquirido todo su aprendizaje como médico, maestro y estudiante de plantas y de su intención por recorrer América. Le agradaba curar a los enfermos y enseñar a los que lo deseaban pues siempre le gusto servir.

Poco a poco me fue interesando su vida pues era algo nuevo para mí; me encantaba que hablarán de él y me dijera toda su itinerario, que  dijera  lo que sentía y que es lo que quería lograr. Fue tan maravillosa ,la experiencia de descubría mi vida mientras me contaba la suya, eran momentos en los que el tiempo no existía y solo lograba trasladarme al mundo y conocerlo en mi imaginación, me encantaba que describiera cada detalle de su vida y me transmitiera las emociones que a su vez fluían.

Mientras yo veía como no dejaba ni un momento de escribir toda conclusión a la que llegaba en cada una de sus investigaciones acerca de mí y mis compañeros. Entre su exploración hacia la naturaleza no descuidaba su interés minero, pues mando a un lugar por nombre Suecia a un hombre llamado Clemente Ruiz, uno de sus seguidores a enseñar las renovaciones que había aprendido sobre las minas y aprovechando el viaje mandaría mas muestras de plantas extrañas a su amigo Lineo.tampoco descuido  sus cátedras en las que enseñaba, así mismo comentaba que era fielmente creedor de las ideas de Newton y Copérnico y transmitía eso a los aprendices de sus cátedras, aunque tengo que confesar que nunca entendí esos términos.Mutis tuvo problemas con las ordenes religiosas, pues por la envida los dominicos lo acusaron con la santa inquisición cosa que le pudo haber causado hasta la muerte pero gracias a su inteligencia pudo sustentar bases firmes y edificar su victoria ante esta situación probando que no iba en contra de las normas que el santo oficio marcaba.

Al lado de él la vida se me hizo muy corta y muy interesante, una de las noticas que le conmovió mucho en ese tiempo fue el nombre que Lineo le había asignado a un género de plantas gracias a el regalo de plantas que le había mandado y que quedaría plasmado en la historia de la vida lo llamo: “mutisia clematis”.
Así seguí conociendo de él, admiraba la cantidad de relatos que escribía y la magnitud de libros que leía, era impresionante como se alimentaba de sabiduría para poder conocer mejor al mundo.

El problema vino cuando Mutis se enfrento a la controvertida  verdad de quien me había descubierto, pues Mutis ya bien cimentado, creía que era el primero en conocer acerca del árbol de quina, gracias a todas sus investigaciones pero fue Sebastián López Ruiz  quien se opuso, dijo que había sido el primero en adquirirla. Intervino el virrey Manuel Antonio Flórez a favor de Sebastián López Ruiz y le dio el cargo de explotación y manejo de las quinas del nuevo reino de Granada, lo cual represento la época más dura, difícil y triste para los quinos de esa época, pues fueron bastantes las perdidas de árboles que se tuvieron en ese lapso de poder del tal personaje. Fue entones cuando conocí la tristeza y la angustia pues muchos de mis patriarcas desaparecieron y yo no podía hacer nada, así como también me separe un tiempo de Mutis pues ya no nos visitaba. 


Solo podía saber muy poco de él por medio de mis tallos y me dolió enterarme que fue en esa época de ausencia  en la que pudo dedicarse más de lleno a la naturaleza del reino y pudo estudia a las hormigas por petición de su amigo Lineo. Mutis marcó esta época como la más feliz, pues supo aprovechar el tiempo investigando a las demás plantas que había dejado inconclusas.

Acepto que me dio coraje no haber estado ahí pero fue más mi felicidad cuando me enteré que el nuevo virrey arzobispo Antonio Caballero y Góngora le cedió a Mutis el control del árbol de quino y yo volví a revivir y aunque no pude culminar aquella perdida, llegó una mejor etapa para mi vida y para la vida de Mutis ¡la mejor!

Pasando el tiempo empezó a dar a conocer  sus estudios realizados.Yo me sentía importante al saber que había escrito toda una historia acerca de nosotros los árboles de quina, en el que plasmaba la importancia de nosotros para el mundo y la daba sentido se sobrevivencia a nuestro existir, en el redactaba todo lo que nos hizo ser brillantes.

A partir de esos textos conocí mi vida, lo cual me hizo sentir útil y a la vez importante.Supe que mi nombre era árbol de quina, que había otros tipos de quina como yo en otros lugares y en total había siete diferentes. Supe que tenía familia y era conocida como cinchona y aunque no la conocí a toda si conviví con los árboles de mí alrededor, que después de muchos años supe que eran de mi familia. Tenía una exquisitez de características: contaba con una altura de más de diez metros, con galanterías de color claro y rosado, mis hojas eran ovales, planas y con magnos nervios terminadas en punta. Poseía productos secos en capsulas tubulares con 3 o 4 semillas y necesitaba el clima cálido y lluvioso.  

Pero el más importante descubrimiento realizado por él fue dar la noticia al mundo que los árboesl de quina tiene un poder  y es el de  curar la enfermedad de la malaria a través de nuestras  corteza denominada quina, que por medio de la extracción y el proceso de ella, los humamos enfermos la consumían  para poder sanar. Mutis nos  denomino como la única planta que curaría la fiebre, enfermedad que atacaba mucho en esa época.Al conocer esto yo me imaginaba como un héroe que combatía a las enfermedades y siempre salía victorioso.

Todos esos descubrimientos que Mutis logro acerca de mi vida me hicieron comprender mi razón de vida y saber cuál era mi misión y la importancia que tenia para los enfermos, fue cuando conocí el amor al servicio a brindar ayudar, algo que me asemejaba a Mutis, y esta era la conexión de almas en la que yo tanto anhelaba.

El interés que tuvo Mutis hacia mí y el hecho de que descubriera mi vida, fue  mi mayor aventura y más grande felicidad.

Mutis empezó a tener múltiples ocupaciones, ¡ya casi no nos visitaba! y a consecuencia era muy poco lo que lográbamos conocer acerca de él. Supimos que fue en ese periodo cuando el pudo lograr sus expectativas principales y metas mayores  con las que había llegado a el reino de granada y que gracias al arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora pudo darle la aprobación, el poseedor del trono llamado Carlos III de poder crear una compañía donde pudiera plasmar la historia de la flora del reino de nueva granada a la que llamo la “Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada “y le dieron el título de “primer botánico y astrónomo de la real expedición”.

Aquel día en que nos enteramos de las nuevas buenas  toda la flora del reino celebramos el triunfo de  nuestro adorable titán ya que desde entonces la flora del reino seria una belleza admirable para todo el mundo y todo humano que nos visitara quedaría sorprendido de nuestra riqueza virginal, así mismo  mutis tuvo la necesidad de iniciar la labor de la astronomía con entusiasmo por aquella insignia de la que se había echo acreedor.

Creo, además, un mundo extraordinario de herbarios, manuscritos y láminas donde se plasmaban los dibujos de todas las plantas y sus propiedades; fue ahí donde toda la botánica dio sentido a su razón de ser.

Mutis no solo  manifestó talento en la investigación de la vegetación del mismo modo logro descubrir a grandes pintores, crear una biblioteca extravagante nada comparada con la de otros expedicionarios y  por si fuera poco fue guía de grandes discípulos a los que les interesaba la botánica, que  lo admiraban  y lo querían como su gran mentor personas como Francisco Antonio Zea, Juan Bautista Aguiar y Sinforoso Mutis quienes continuaron la senda establecida por mutis.

Las expedición realizadas en el nuevo mundo trajo consigo una gran comercialización e intercambio de follaje y lo más atractivo fue la solvencia económica que obtuvo la corona española, cosa que a Mutis no le inquietaba tanto. De la misma manera logro establecer grandes ideales para la mejor enseñanza de la medicina en el reino de Nueva Granada

No obstante de los logros conseguidos, las preocupaciones para Mutis no dejaron de existir, pues tuvo un segundo encuentro con la santa inquisición, ahora  acusado por lo Agustinos los cuales tampoco obtuvieron lo que quisieron pues Mutis volvió a defender sus ideales como solo el acostumbraba hacerlo.

Debatiendo con el clero aun así logro crear su propio observatorio de astronomía donde podía consultar mejor al firmamento y hacer una mejor descripción de la ubicación de las tierras del mundo, y así pudo lograr una  de sus grandes metas: ser el primer botánico que crearía un observatorio astronómico en toda América.

Aunque ya no volvimos a ver a mutis puesto que  nos dejo de visitar porque se traslado a otros lugares para seguir dirigiendo su compañía no se olvido de nosotros. Nos seguía dando a conocer mediante discursos, conservaba sus escritos acerca de los arboles de quina,  así como almacenaba las muestras de quino que había  tomado desde el día en que nos hallo en el Monte de Tena, medios por los cuales supimos todo de él, ¡asta su muerte!

Cuando el falleció yo deje de tener ese don del que había sido dotado y aunque nunca supe  por quien se me fue otorgado, mutis siempre dijo que fue un ser divino el que nos había  obsequiado todas nuestras riquezas naturales.

El día de su deceso fue un día muy triste para la flora del reino de Nueva Granada, a grado tal que muchas plantas y árboles marchitaron. El amanecer de esa fecha fue muy distinto a otros, pues el sabio, botánico, astrónomo, físico, matemático, sacerdote y educador del reino había descendido a la tierra para no volver más, así fue como no volví a saber de José Celestino Mutis ni de sus obras. Ya no supe que fue lo que sucedió después de su expiración, ni una planta pudo ver mas allá de donde habitaba, el viento calló y no volvió a darnos noticias de él. Fue como regresar al inicio de nuestras vidas  pero ahora con una conciencia y con un sentido diferente acerca de nuestro destino.

Así sucedió esta gran aventura, que fue mi vida y  que concluyo el día en que el ser que fue para mí un prócer termino vencido por el sino. Si yo hubiera tenido la oportunidad de hablar con Mutis le hubiera dicho: que siempre lo recordaría como el primer humano que le dio sentido a la vida de la naturaleza, que había descubierto el sentir de cada una de las plantas, que nos había llenado de felicidad su llegada a estas tierras. Le diría que admiraba su manera de ser, pensar, sentir, y vivir la vida, porque supo aprovechar en cada instante la oportunidad que le brindaba de crear una nueva perspectiva de la existencia de humanos, de plantas y de arboles. Que le agradecía que nunca se  preocupara por la riqueza material, que fuera humilde y servicial, y que le reconociera su dedicación al sacerdocio. Ser humano ejemplar siempre recordó a  los que le enseñaron y nunca se olvido de su familia. Defendió sus ideales basándose no solo en teorías si no en hechos que podía probar.

Así podría pasar todo lo que me resta de vida dándole adjetivos de reconocimiento a Mutis, pero ahora que ya estoy en la edad madura solo me queda esperar el fin de mi ciclo como le sucedió a Mutis. Y con mi último aliento debo dar: ¡Gloria al hombre¡ ¡Gloria a la Naturaleza¡ Y ¡Gloria al ser que nos creó a ambos¡