Relatos de un árbol de quina
Por: Eduardo
Jonathan Ricardo Gonzalez
Me he
empezado a sentir desmejorado, ¡Creo que ya estoy muy maduro! y mi toba no es
muy buena que digamos, pues he perdido la fuerza que hace algunos años aún sentía.Llevo
muchos lustros viviendo en este mundo terrenal. Soy de la naturaleza y vivo en
un lugar muy bello rodeado de diversidad de especies como yo, algunas muy
diferentes con otros colores, texturas, formas y maneras de vivir, pero todos
tenemos algo en común: florecimos y pertenecemos a la naturaleza del universo.
La
vida de un ser como nosotros no es fácil a pesar de lo que somos porque muy
pocos son los seres humanos que en realidad nos valoran y que reconocen que
pertenecemos a su vida ya que les somos indispensables; lo que no saben tampoco
es que también sentimos, oímos, pensamos, queremos, ayudamos y que a veces
quisiéramos que nos escucharan y pudiéramos decirles todo lo que traemos
arrastrando a lo largo de nuestras vidas, que supieran nuestra historia y
conocieran nuestras anécdotas buenas, malas, tristes y felices, que nos vieran
reír, llorar.¡Ojala pudiéramos hacerles
sentir sensaciones y emociones que hemos
albergado a lo largo de cada una de nuestras existencias!.
Sin
embargo, la vida que yo viví fue diferente, porque yo si conocí a alguien que
se apasiono infinitamente por como éramos. En su rostros se veía esa sed por
descubrir la vida de cada uno de nosotros y todo su esfuerzo valió la pena porque al
final le dio substancia a nuestras vidas, a cada quien le dio un sentido de
sobrevivencia, nos dio un nombre, nos clasifico en familias y encontró en
algunos riquezas no solo material sino hasta humanas, porque pudo observar que
algunas partes de nosotros podían curar las enfermedades y alargar la vida.
Aquel personaje no solo fue nuestro descubridor si no un amigo que nos enseño
que no hay obstáculo grande que te impida llegar a la meta.
También
descubrí que en él y en mí había una conexión de almas, porque en él encontré
al amigo que yo deseaba con tanto anhelo y desesperación. Intuía que algún día
alguien como él llegaría a mi vida, y quise ser uno más de sus diarios,
discípulo y seguidor, pero no lo logré porque yo era diferente no era un
cuaderno ni un humano yo solo era… ¡un árbol¡
Por
eso me he decidido a narrar aquella hazaña que nos llevo a conocernos y describir la
persona tan maravilloso que era él. Fueron grandes jornadas y largo tiempo comportado
las que me hicieron saber que este protagonista seria para mi y mis demás
compañeros, un héroe al que tendríamos que estar agradecidos por toda la
eternidad.
Nuestra
leyenda comienza desde la primera faceta de mi vida en la que yo no sabía cómo
me llamaba ni cómo había llegado al mundo, ni cual era mi propósito y misión en
la vida, solo entendía que provenía de
la naturaleza y que era un árbol que ya
hace un tiempo que subsistía en la tierra. Los árboles más longevos que yo
decían que apenas era un adolecente inquieto que quería comerse al mundo en un
instante y ¡así era¡¡si¡, pues me la pasaba revoloteando mis ramas, jugando con
el viento y cantando al son del silbido de las aves y decía sin conocer la
razón que las plantas éramos seres que como los humanos algún día seriamos
valorados, pero los demás solo se burlaban y decían que un día ellos habían
echo lo mismo que yo: tener una
esperanza de vida. Pero ya eran viejos y la fe se les había borrado así como su
felicidad porque toda su vida siempre fueron simples árboles sin sentido ni
razón de ser, a los que nadie nunca les dio un poco de afecto, amor ni
importancia.
La extraña
aparición del hombre que se convertiría en nuestro ilustre descubridor fue para
mi el echo que marcaria mi vida y el que me permitiría saber que mis ilusiones y sueños no serian en
vano y que algún día a las plantas nos
daría un sentido de existencia.
Fue
así como supe que este ser existía. Cuando las plantas y los árboles que vivían
en este territorio comenzaron a anunciar que un ser había tomado uno a uno a varios de nosotros y que algunos los había empaquetado para enviarlos a un
extraño lugar y que a muchos otros los tenía en
un cuarto donde se veía que los estudiaba y los analizaba. Todo esto lo
veían las plantas de las que se habían tomado muestras a través de sus cortezas y tallos, ellas
decían que habían sido dotadas de dones para poder conocer acerca de lo que el extraño ser les pudiera hacer y poder remitir
la noticia al medio vegetal pero nadie les creía y todos nos reíamos de ellas y
los grandes arboles decían que lo que les sucedía era parte de la misma
naturaleza.
Los informes llegaban de planta en planta. Algunos
lo describían como el fin de nuestro mundo otros como el comienzo de nuestras
vidas, el mundo natural entro en pánico y
entre el miedo y la
desesperación todos querían saber que es lo que pasaría con nosotros, aunque
al principio sentí miedo supe que nada malo pasaría.
Las noticias
llegaban todas las mañanas, era como un
centro de mensajería en la que las plantas afortunadas podían observar y oír lo
que tramaba y realizaba aquel humano, así era como se iniciaba la difusión del
informe hasta llegar a todos los
alrededores del reino.
Todos
queríamos tener noticia de quien era ese personaje ¿Cómo se llamaba? ¿De donde provenía?
¿Cuál era su intención con nosotros? ¿Cuál era su propósito de llegada? ¿Si sus
intenciones eran buenas o mala? Fueron muchas las preguntas que nos hicimos y pocas
respuestas las que obtuvimos.Así fue como entre el horror, el miedo, la
angustia y la preocupación, lo único de lo que nos enteramos era que había
llegado como médico del virrey del Reino de Nueva Granada, que gobernaba a los
humanos de esa época, reinado en donde
nosotros también habitábamos, pero que su objetivo principal de su llegada era para explorar el mundo natural del reino y que su nombre era José Celestino Bruno Mutis y
Bosio.
Así
supe de su nombre e intenciones y un
árbol curioso y joven como lo era yo
quería conocerlo, verlo en persona y saber cómo era. Con tan solo saber como se
llamaba empecé a imaginarlo, algunos
días lo soñaba como yo, otros como un humano gigante, unos días lo alucinaba
como una criatura pequeña que apenas si se podía ver; quería saber más sobre él
¿De dónde venía? ¿Cuándo llegaría el momento en que tomaría mis frutos para
explorarlos? puesto que yo solo quería ser descubierto por el, y vivir una
aventura a su lado.
Todos
los días al amanecer en el Monte de Tena lugar donde yo habitaba y donde
abundaban las especies como yo y algunas otras diferentes pero con coloridas
formas, esperaba con ansias las noticias de los descubrimientos de Mutis. Los
días eran eternos para mí, quería escuchar que llegaría al lugar donde yo
permanecía y me tomaría para ser investigado.
Pasaron
algunas estaciones y yo seguía floreciendo, creciendo más y más mis hojas caían
y volvían a renacer, mi tronco se hacia mas grueso y áspero, mis frutos
demoraban y se desprendían y al paso de los días volvían a salir. Mi vida era un ciclo de espera y las noticias que llegaban
eran siempre las mismas.
Varios
años escuché el mismo cantar, que José Celestino Mutis era un buen medico que
curaba a los enfermos del reino, que
había realizado una cátedra de matemáticas y luego otra de física para enseñar a
los humanos, que tenia un amigo llamado
Carlos Lineo con el que se mandaba cartas y ejemplares de muchas plantas del
Reino de Nueva Granada y que mandaba epístolas a sus superiores para poder investigarnos
e examinarnos, pero siempre se las rechazaban.
Después
de una larga jornada vino la emoción para mí, pues escuche que Mutis había
obtenido unos cuantos ejemplares de plantas como yo y de mis amigos los árboles
que me rodeaban y que se llamaba árbol de quina. De lo poco que se había
escuchado era que un tipo llamado Miguel Santisteban se las había regalado y
que Mutis le había mandado unas cuantas a su amigo Lineo y otras se las había quedado él, pensé
que el momento llegaría que iría corriendo hacia a mí, me tomaría completito y me llevaría a su bodega
donde tenia ya a muchos de los otros que vivían en el ambiente natural,¡pero
nada paso¡ espere día y noche para que ese momento tan deseado llegara,¡fueron
días de mucha desilusión¡.
Empezó
a pulular en mi la tristeza ya ni siquiera quería saber que es lo que hacia Mutis
con las demás plantas y cuales eran las recientes noticias sobre él, ya no me
importaba ni como era.
Después de una larga tristeza llego a mi la
envidia hacia los demás que ya habían sido encontrados por Mutis, empecé a
cuestionarme del porque ese ser se preocupaba más por los humanos que por nosotros
los seres que más lo necesitábamos en realidad, me decía a mi mismo cual era su
razón o justificación para no saciarnos con su sabiduría, entre en
desesperación y me empecé a amargar, recuerdo que en esos ayeres ni siquiera
sonreía.
Mi
vida empezó a ser fría y ya no tenía fe, ni esperanza en que llegaría a mí,
empezaba a pensar en la resignación y que mi rutina siempre seria la misma y no encontraría la ventura que yo
buscaba, porque siempre a cada instante algo dentro de mí me decía que mi vida sería
diferente.Solía pensar que solo eran
deseos en las que las corazonadas fluían de la nada, empezaba a cavilar que
tendría que cimentar mis raíces sobre la tierra y ver mi realidad.
Era
imposible saber de Mutis. Todos los días en la comunidad se hablaba de él, la
gente también lo mencionaba mucho, decían que era un sabio, un erudito, ¡un
gran maestro¡Pero yo solo lo describía
como el peor ser. De pronto en un
momento, las noticias empezaron a cambiar, comenzaron a circular terroríficos
comentarios, pues el inmortal educador había abandonado las cátedras de
enseñanza, así como también había renunciado como médico del virrey y del reino de Granada. Al principio
quedé pasmado y no quería pensar en nada, pero especulé lo peor, nunca se me
había ido el mundo tan abajo pues ya ni una esperanza tenía. Quería saber más
de lo sucedido y la impotencia se apodero de mi, lo único que me quedaba era dar
tiempo al tiempo.
Días
después me entere que había dejado todas sus actividades para poder conocer más
sobre la mineralogía, obtener la plata, explotarla y ampliar sus conocimientos sobre ella y seguir
con la historia natural.Esta última idea fue la que me reanimó trayendo consigo
nuevamente la felicidad, pues tendría más tiempo para nosotros. También se
decía que cada vez más se acercaba a los lugares en donde yo habitaba. Sentía
en mi corteza un pálpito de que algo nuevo vendría para mí, sentía esa
sensación de vida que tanto deseaba encontrar. Ya había crecido demasiado, me
distinguía de los demás y no lo podía evitar, aunque en el Monte de Tena no
conversábamos mucho. Aunque para hablar de Mutis yo siempre era el hablantín
del lugar y los demás arboles que eran
muy rectos y serios siempre me callaban y me decían que mis sueños de ser un
aventurero eran solo falsas esperanzas, ¡no tenían ninguna ilusión¡
Un
día una pequeña planta me dijo que en mí se veía un brillo diferente, que me hacia resaltar y
me distinguía de los demás arboles, esas pequeñas cosas me ilusionaban y me
hacían muy feliz.
Empezó
la temporada de lluvia y en estas fechas eran en las que más me divertía, me
gustaba el agua que caía desde el cielo y que recorría cada partícula de mis
hojas, también me encantaba como mis raíces absorbían el aguan de los charcos
causados por la lluvia porque me hacían revivir, sentirme fresco y natural.
Así
fue como entre la lluvia, las noticias sin relevancia y mi crecimiento siguió pasando el tiempo de espera, porque
sabía que el día que tanto anhelaba llegaría muy pronto. Pero no solo pasó el
tiempo, también sucedió lo inesperado. ¡un sueño extraño¡ Fue algo insólito y
hermosa a la vez, mientras dormía oí un susurro y al reaccionar comencé a
observar un lugar preciosísimo no era el Monte de Tena, ni un lugar parecido al
reino de Granada, todo era blanco y lleno de pureza.Quería descubrir que era lo
que pasaba pero no veía con claridad,hasta que escuche una voz que me decía que
el día que tanto deseaba llegaría muy pronto y en el momento preciso, que no
desesperará más porque todos mis deseos se irían cumpliendo uno a uno y que
iría descubriendo en cada paso que iba a dar acontecimientos que me esclarecerían
el por qué y la razón de cada ser vivo y que se me dotaría de un don en el que
yo iba a poder sentir cada uno de los logros de mi descubierto y los iba a poder observar escrupulosamente mediante mis cortezas y que yo seria el
elegido de mutis para poder ser averiguado y examinado. Fue así cuando supe que
las plantas que remitían los informes no habían mentido y en realidad se les
habían sido concedidos dones.
¡Vaya¡
al despertar del sueño supe que nadie me creería pues con anterioridad a las
demás plantas nadie les había creído, si se lo contaba a alguien me tomaría de
loco, asta llegue a pensar que tal vez
mi imaginación y mis deseos habían llegado muy lejos, pero fue esa quimera rara
la que marcaria el comienzo de mi aventura.
Empezó
con la noticia de que José Celestino Mutis después de un largo periodo de
dedicarse a la mineralogía regresaría a dar clases de matemáticas, y de física.
Que regresaría a su profesión como medico y que estaba en busca de él árbol de quina,
aquel árbol tan parecido a mí.
¿Sería
a mí a quien buscaba? me preguntaba mientras me daban la noticia. Todo parecía encajar, mi sueño,
mis corazonadas y esas noticias, fueron la
pauta para alistarme y estar preparado para el nuevo comienzo de mi
vida.
Así
fue como después de un corto lapso de que había pasado mi sueño y la llegada de las noticias, ¡Mutis
nos encontró, a mí y a los árboles que estaban a mí alrededor!, no sabia ni que
hacer, como reaccionar pues había deseado mucho tiempo que ese momento llegara.
Pero no había planeado como reaccionaria
ante la situación, al verlo sentí una emoción que no sentiría jamás en mi vida
pues yo tenia muchas ganas de conocerlo y saber como era, no tenia idea de como
describirlo simplemente era un humano con un fulgor en su rostro que ni un
habitante que yo hubiera visto tenia, como ese día lo pude admirar en Mutis.Las primeras palabras que
escuche de él fueron las exclamaciones de que había encontrado una gran extensión
de árboles de la quina; que tendría que
informar y remitir la agradable noticia al Virrey Manuel de Guirior. Así pues,
yo supe que mi nombre era árbol, pero no solo árbol si no de quina, pensé que tenia dueña o que alguien
me había adoptado, pero al poco tiempo supe que mi nombre era ese porque mi
corteza era llamada como quina.
Fue
tan hermoso aquel momento que no lo podía creer pues la noticia estaba
revoloteando por todo el reino y yo me emocionaba cada vez más pues todos
hablaban de eso: que Mutis pasaba por el Monte de Tena cuando regresaba de la
mina del sapo y que nos había hallado y que su interés por los árboles como
nosotros eran diferentes y de mayor importancia pues su amigo Lineo le había
mencionado su interés por nosotros y Mutis estaba ansioso de encontrarnos para
poder comenzar su indagaciónde cada parte de nosotros y así convertirse en el máximo crisol de
nuestro descubrimiento.
La
tarea de Mutis comenzó ahí y mi aventura también. Al verme Mutis se quedo sin
palabras y me eligió a mí como el árbol al que le tomaría todas las muestras
posibles, era una predicción acertada de esa alucinación que ya había tenido
con anterioridad. Al paso del tiempo también me confiaría parte de su vida y su sentir.
Todo empezó
cuando tras mis cortezas podía observar el lugar al que llevo mis ramas. Era
una habitación con todo lo necesario para poder investigar a cualquier criatura:
un montón de objetos desconocidos para mí, algunos libros, dibujos de plantas,
reliquias de árboles y unos montos de diversidad de plantas de diferentes
maneras. Era el lugar perfecto para comenzar la indagación de mis propiedades.
Todos
los días regresaba al Monte de Tena y se quedaba ahí por largas hora observando minuciosamente todos
los árboles del monte. Anotaba meticulosamente
cada detalle que veía sin dejar nada fuera. Frecuentaba sentarse bajo la sombre
que producían mis linajes, escribía y decía en voz alta lo tan
admirable que era la naturaleza del reino de Nueva Granada, que era una riqueza
que tenia que ser descubierta y salir a la luz porque de ella se podía obtener
una infinidad de riquezas y esas palabras a todos nos enamoraron pues nunca ni
un humano nos había dicho cuanto valíamos, nos sentimos valorados por primera
vez en nuestra vida.
Solía
ir algunas veces para seguir tomando muestras y seguir con su investigación. A
partir de esos sucesos yo comencé a conocer mi vida y su vida creo en mi una
inteligencia acerca del mundo pues mencionaba cada descubrimiento que hacia en
mi y a la vez comentaba lo admirado que
estaba de lo que la vida le había regalado al llegar a América, nombre que le
daba al descubrimiento de un nuevo mundo al que todo audaz humano quería viajar
para descubrir sus riquezas y apoderarse de ellas. Así yo esclarecía mis dudas
acerca de como era la vida en la tierra. Asimismo cuando nos visitaba relataba su
vida en manuscritos y nos contaba como había sido su existencia cosa que a mi
me agradaba porque me hizo sentir como un amigo al que cada vez que lo
frecuentaba le contaba parte de sus episodios. El primer acontecimiento de su
vida del que supe fue en ese tiempo después de que nos descubriera cuando
decido hacerse sacerdote para mejor servir a dios y a la humanidad cosa que a
él le interesaba mucho, pues él decía que todo lo que existía había sido dotado
por una creación divina. Me fui enterando del porqué de sus decisiones respecto
a cada cosa y cuales eran sus propósitos.
Supe
también que él no era del reino de Granada, que la venia de un lugar llamado
España y que había llegado gracias a su interés por conocer el mundo, que
algunos viajeros pintaban en sus crónicas y diario que había leído. Su interés
por descubrir el medio natural de América era la principal razón de su partida
de él lugar del que provenía, pues fue en España donde había adquirido todo su
aprendizaje como médico, maestro y estudiante de plantas y de su intención por recorrer
América. Le agradaba curar a los enfermos y enseñar a los que lo deseaban pues
siempre le gusto servir.
Poco
a poco me fue interesando su vida pues era algo nuevo para mí; me encantaba que
hablarán de él y me dijera toda su itinerario, que dijera
lo que sentía y que es lo que quería lograr. Fue tan maravillosa ,la
experiencia de descubría mi vida mientras me contaba la suya, eran momentos en
los que el tiempo no existía y solo lograba trasladarme al mundo y conocerlo en
mi imaginación, me encantaba que describiera cada detalle de su vida y me
transmitiera las emociones que a su vez fluían.
Mientras
yo veía como no dejaba ni un momento de escribir toda conclusión a la que
llegaba en cada una de sus investigaciones acerca de mí y mis compañeros. Entre
su exploración hacia la naturaleza no descuidaba su interés minero, pues mando
a un lugar por nombre Suecia a un hombre llamado Clemente Ruiz, uno de sus
seguidores a enseñar las renovaciones que había aprendido sobre las minas y
aprovechando el viaje mandaría mas muestras de plantas extrañas a su amigo Lineo.tampoco
descuido sus cátedras en las que
enseñaba, así mismo comentaba que era fielmente creedor de las ideas de Newton
y Copérnico y transmitía eso a los aprendices de sus cátedras, aunque tengo que
confesar que nunca entendí esos términos.Mutis tuvo problemas con las ordenes religiosas,
pues por la envida los dominicos lo acusaron con la santa inquisición cosa que
le pudo haber causado hasta la muerte pero gracias a su inteligencia pudo
sustentar bases firmes y edificar su victoria ante esta situación probando que
no iba en contra de las normas que el santo oficio marcaba.
Al
lado de él la vida se me hizo muy corta y muy interesante, una de las noticas
que le conmovió mucho en ese tiempo fue el nombre que Lineo le había asignado a
un género de plantas gracias a el regalo de plantas que le había mandado y que
quedaría plasmado en la historia de la vida lo llamo: “mutisia clematis”.
Así
seguí conociendo de él, admiraba la cantidad de relatos que escribía y la
magnitud de libros que leía, era impresionante como se alimentaba de sabiduría
para poder conocer mejor al mundo.
El
problema vino cuando Mutis se enfrento a la controvertida verdad de quien me había descubierto, pues Mutis
ya bien cimentado, creía que era el primero en conocer acerca del árbol de
quina, gracias a todas sus investigaciones pero fue Sebastián López Ruiz quien se opuso, dijo que había sido el
primero en adquirirla. Intervino el virrey Manuel Antonio Flórez a favor de
Sebastián López Ruiz y le dio el cargo de explotación y manejo de las quinas
del nuevo reino de Granada, lo cual represento la época más dura, difícil y
triste para los quinos de esa época, pues fueron bastantes las perdidas de árboles
que se tuvieron en ese lapso de poder del tal personaje. Fue entones cuando
conocí la tristeza y la angustia pues muchos de mis patriarcas desaparecieron y
yo no podía hacer nada, así como también me separe un tiempo de Mutis pues ya
no nos visitaba.
Solo podía saber muy poco de él por medio de mis tallos y me dolió enterarme que fue en esa época de ausencia en la que pudo dedicarse más de lleno a la naturaleza del reino y pudo estudia a las hormigas por petición de su amigo Lineo. Mutis marcó esta época como la más feliz, pues supo aprovechar el tiempo investigando a las demás plantas que había dejado inconclusas.
Solo podía saber muy poco de él por medio de mis tallos y me dolió enterarme que fue en esa época de ausencia en la que pudo dedicarse más de lleno a la naturaleza del reino y pudo estudia a las hormigas por petición de su amigo Lineo. Mutis marcó esta época como la más feliz, pues supo aprovechar el tiempo investigando a las demás plantas que había dejado inconclusas.
Acepto
que me dio coraje no haber estado ahí pero fue más mi felicidad cuando me
enteré que el nuevo virrey arzobispo Antonio Caballero y Góngora le cedió a Mutis
el control del árbol de quino y yo volví a revivir y aunque no pude culminar
aquella perdida, llegó una mejor etapa para mi vida y para la vida de Mutis ¡la
mejor!
Pasando
el tiempo empezó a dar a conocer sus
estudios realizados.Yo me sentía importante al saber que había escrito toda una
historia acerca de nosotros los árboles de quina, en el que plasmaba la
importancia de nosotros para el mundo y la daba sentido se sobrevivencia a
nuestro existir, en el redactaba todo lo que nos hizo ser brillantes.
A
partir de esos textos conocí mi vida, lo cual me hizo sentir útil y a la vez
importante.Supe que mi nombre era árbol de quina, que había otros tipos de
quina como yo en otros lugares y en total había siete diferentes. Supe que tenía
familia y era conocida como cinchona y aunque no la conocí a toda si conviví
con los árboles de mí alrededor, que después de muchos años supe que eran de mi
familia. Tenía una exquisitez de características: contaba con una altura de más
de diez metros, con galanterías de color claro y rosado, mis hojas eran ovales,
planas y con magnos nervios terminadas en punta. Poseía productos secos en
capsulas tubulares con 3 o 4 semillas y necesitaba el clima cálido y lluvioso.
Pero el más importante descubrimiento
realizado por él fue dar la noticia al mundo que los árboesl de quina tiene un
poder y es el de curar la enfermedad de la malaria a través de
nuestras corteza denominada quina, que
por medio de la extracción y el proceso de ella, los humamos enfermos la
consumían para poder sanar. Mutis nos denomino como la única planta que curaría la
fiebre, enfermedad que atacaba mucho en esa época.Al conocer esto yo me
imaginaba como un héroe que combatía a las enfermedades y siempre salía victorioso.
Todos
esos descubrimientos que Mutis logro acerca de mi vida me hicieron comprender
mi razón de vida y saber cuál era mi misión y la importancia que tenia para los
enfermos, fue cuando conocí el amor al servicio a brindar ayudar, algo que me asemejaba
a Mutis, y esta era la conexión de almas en la que yo tanto anhelaba.
El
interés que tuvo Mutis hacia mí y el hecho de que descubriera mi vida, fue mi mayor aventura y más grande felicidad.
Mutis
empezó a tener múltiples ocupaciones, ¡ya casi no nos visitaba! y a
consecuencia era muy poco lo que lográbamos conocer acerca de él. Supimos que
fue en ese periodo cuando el pudo lograr sus expectativas principales y metas mayores con las que había llegado a el reino de
granada y que gracias al arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora pudo
darle la aprobación, el poseedor del trono llamado Carlos III de poder crear
una compañía donde pudiera plasmar la historia de la flora del reino de nueva
granada a la que llamo la “Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada “y le
dieron el título de “primer botánico y astrónomo de la real expedición”.
Aquel
día en que nos enteramos de las nuevas buenas toda la flora del reino celebramos el triunfo
de nuestro adorable titán ya que desde
entonces la flora del reino seria una belleza admirable para todo el mundo y
todo humano que nos visitara quedaría sorprendido de nuestra riqueza virginal,
así mismo mutis tuvo la necesidad de
iniciar la labor de la astronomía con entusiasmo por aquella insignia de la que
se había echo acreedor.
Creo,
además, un mundo extraordinario de herbarios, manuscritos y láminas donde se
plasmaban los dibujos de todas las plantas y sus propiedades; fue ahí donde toda la botánica dio sentido a su razón de ser.
Mutis
no solo manifestó talento en la
investigación de la vegetación del mismo modo logro descubrir a grandes pintores,
crear una biblioteca extravagante nada comparada con la de otros
expedicionarios y por si fuera poco fue
guía de grandes discípulos a los que les interesaba la botánica, que lo admiraban y lo querían como su gran mentor personas como
Francisco Antonio Zea, Juan Bautista Aguiar y Sinforoso Mutis quienes
continuaron la senda establecida por mutis.
Las
expedición realizadas en el nuevo mundo trajo consigo una gran comercialización
e intercambio de follaje y lo más atractivo fue la solvencia económica que
obtuvo la corona española, cosa que a Mutis no le inquietaba tanto. De la misma
manera logro establecer grandes ideales para la mejor enseñanza de la medicina
en el reino de Nueva Granada
No
obstante de los logros conseguidos, las preocupaciones para Mutis no dejaron de
existir, pues tuvo un segundo encuentro con la santa inquisición, ahora acusado por lo Agustinos los cuales tampoco
obtuvieron lo que quisieron pues Mutis volvió a defender sus ideales como solo
el acostumbraba hacerlo.
Debatiendo
con el clero aun así logro crear su propio observatorio de astronomía donde
podía consultar mejor al firmamento y hacer una mejor descripción de la
ubicación de las tierras del mundo, y así pudo lograr una de sus grandes metas: ser el primer botánico
que crearía un observatorio astronómico en toda América.
Aunque
ya no volvimos a ver a mutis puesto que
nos dejo de visitar porque se traslado a otros lugares para seguir
dirigiendo su compañía no se olvido de nosotros. Nos seguía dando a conocer
mediante discursos, conservaba sus escritos acerca de los arboles de quina, así como almacenaba las muestras de quino que había
tomado desde el día en que nos hallo en
el Monte de Tena, medios por los cuales supimos todo de él, ¡asta su muerte!
Cuando
el falleció yo deje de tener ese don del que había sido dotado y aunque nunca
supe por quien se me fue otorgado, mutis
siempre dijo que fue un ser divino el que nos había obsequiado todas nuestras riquezas naturales.
El
día de su deceso fue un día muy triste para la flora del reino de Nueva
Granada, a grado tal que muchas plantas y árboles marchitaron. El amanecer de
esa fecha fue muy distinto a otros, pues el sabio, botánico, astrónomo, físico,
matemático, sacerdote y educador del reino había descendido a la tierra para no
volver más, así fue como no volví a saber de José Celestino Mutis ni de sus
obras. Ya no supe que fue lo que sucedió después de su expiración, ni una
planta pudo ver mas allá de donde habitaba, el viento calló y no volvió a
darnos noticias de él. Fue como regresar al inicio de nuestras vidas pero ahora con una conciencia y con un
sentido diferente acerca de nuestro destino.
Así
sucedió esta gran aventura, que fue mi vida y
que concluyo el día en que el ser que fue para mí un prócer termino
vencido por el sino. Si yo hubiera tenido la oportunidad de hablar con Mutis le
hubiera dicho: que siempre lo recordaría como el primer humano que le dio
sentido a la vida de la naturaleza, que había descubierto el sentir de cada una
de las plantas, que nos había llenado de felicidad su llegada a estas tierras.
Le diría que admiraba su manera de ser, pensar, sentir, y vivir la vida, porque
supo aprovechar en cada instante la oportunidad que le brindaba de crear una
nueva perspectiva de la existencia de humanos, de plantas y de arboles. Que le
agradecía que nunca se preocupara por la
riqueza material, que fuera humilde y servicial, y que le reconociera su
dedicación al sacerdocio. Ser humano ejemplar siempre recordó a los que le enseñaron y nunca se olvido de su
familia. Defendió sus ideales basándose no solo en teorías si no en hechos que
podía probar.
Así
podría pasar todo lo que me resta de vida dándole adjetivos de reconocimiento a
Mutis, pero ahora que ya estoy en la edad madura solo me queda esperar el fin
de mi ciclo como le sucedió a Mutis. Y con mi último aliento debo dar: ¡Gloria
al hombre¡ ¡Gloria a la Naturaleza¡ Y ¡Gloria al ser que nos creó a ambos¡
