Fredy Aco
Me lo he preguntado en varias ocasiones si sólo me suceden esas
cosas a mi o también a los demás. Aunque siempre he tenido esa
duda, en el fondo la respuesta es muy sencilla: sólo me pasan a
mi esas cosas.
Es menester explicarles que soy una persona muy paciente, a
veces rayo en la línea de la pendejez lo cual me trae como
consecuencias una sesión de autoreproches y concluyo que eso
no volverá a suceder, pero más tardo en decirlo que en hacerlo.
Mi familia es el mejor ejemplo, quienes abusan constantemente
de mi bondad, excepto mi padre con quien no tengo conflictos
por este tema.
La tarde del viernes acudí a la reunión anual del aniversario de
un medio de comunicación. El lugar estaba repleto de mujeres
de vestidos largos, cortos, negros. Para todos los gustos, una
especie de pasarela para las pupilas masculinas que podrían
deleitarse bien, excepto por una que otra dama que tenían poco
que enseñar solo una acumulación de grasa, lo cual no es
atractivo para los homo sapiens quienes prefieren otras cosas.
Uno siempre piensa que las relaciones humanas son lo básico
para mantener una armonía en la vida, pero cómo puedes hacer
hablar a las piedras, porque siempre existen algunos caretudos
que parecieran vendedores de palabras: cobran por hablar. Yo
soy la parte contraria porque una vez que se suelta la hebra es
difícil pararme.
La entrada al lugar estaba custodiada por unas mujeres de faldas
cortas y piernas largas tal como les gustan a los hombres y se les
van los ojos de lado por ellas. Muchos sueñan con llevárselas a
una noche de emociones extremas, pero oh desilusión solo están
ahí para alegrar la pupila, ja.
El consumo de varios litros de agua al día provoca, claro, unas
ganas inmensas de ir al baño y cuando digo inmensas son eso. Le
pregunté a una de las damas de piernas largas a donde estaba el
tocador y con el dedo índice me señaló una esquina. Mi prima
siempre se burlaba de esa palabra: "tocador", porque dice que es
la más fraudulenta de todas las existentes: "he ido a miar
infinidad de veces, que te parece cinco mil o más, pero jamás me
he en encontrado con un inútil tocador, no hay ninguno que te
toque, ja".
Pues esas ganas de ir a sacar los líquidos consumidos me guiaron
a la esquina y a unos cuantos pasos una señora puso un alto a mi
camino para preguntar la hora
exacta del inicio del evento y me excusé de no tener el dato
preciso. Y empezaron las primeras palabras de la noche que
cayeron como una lluvia.
Historia 1
Pues ojalá tarde un poco más de veinte minutos, porque mi hija
viene en camino, acaba de salir de su trabajo y me mandó un
mensaje que hay mucho tráfico. A mí se me hace que la fiesta
popular que hay en el Parián está provocando el
congestionamiento. Mi hija es invitada especial porque estudió
música y como ha tenido buenas calificaciones ya la mandaron a
Japón y a China en donde ha participado en varios conciertos,
me mandó fotos y están bonitas.
- Ah, me da mucho gusto, le dije mientras apretaba el esfínter.
- Pues sí, a mí me da más gusto verla feliz y mire que usando me
dijo que quería estudiar música no estaba convencido, porque
yo quería verla como doctora, licenciada o ingeniera pero como
no queriendo la cosa la apoyé y también fue porque mi santa
madre, que en gloria esté, me amenazó que sí no la dejaba que
se fuera de música no sólo me iba a dejar sin herencia, sino que
se iba a buscar una hija postiza. Sí que me hizo reír la viejita pero
tenía razón y mire ahora ahí están los frutos de su sabiduría.
- Pero que bueno que la apoyó, solté la frase de sólo seis
palabras para evitar que siguiera el camino.
- Pues sí, bueno me da mucho gusto yo soy la señora Yolanda y
mi hija se llama Alfonsina seguro nos vamos a encontrar por acá y
me va a dar mucho gusto presentársela, porque de inmediato se
ve que es usted una persona muy agradable y con buena plática.
¿Qué?, si yo no le había platicado nada, absolutamente nada sólo
asentir a todo lo que me había recetado en cinco minutos y yo
con mis ganas de miar. Me escapé como Houdini y seguí rumbo el
punto final, a esa esquina que se había convertido en un
maratón.
Seguí dando pasos cortos, porque la maldita falda corta no me
permitía avanzar más aprisa y de entre las mesas salió una mujer
con una copa de vino entre las manos. Nuestros cuerpos se
estrellaron y una parte del líquido salió volando y cayó en mi
brazo con la fortuna de no tocar mi vestido, porque eso hubiese
sido terrible.
Historia 2
La mujer sacó de inmediato un pañuelo y me comenzó a limpiar
con las miles de disculpas saliendo de su boca.
- Una enorme disculpa señorita, me apena mucho esta situación
y que bueno que el vino no le cayó en la ropa, porque hubieses
sido terrible, no lo hubiese soportado y más en una chica tan
atractiva como es usted.
- No se preocupe señora, los accidentes suelen suceder, yo no
soy la persona que pueda presumir de no cometer esos
resbalones.
- Que bueno que sea usted una mujer comprensiva, porque
justamente eso le he dicho a mi hijo que debe tener la misma
edad que usted que tenga cuidado en buscarse a una chicha de
buenos sentimientos, comprensiva y de buen carácter antes que
la belleza, porque muchos se van con la finta del cuerpo de las
mujeres y al final no logran comprenderse.
Yo tengo otro hijo, el primero, que salió muy fiestero y en una
esas parrandas conoció a una mujer guapa, de buen mirar y pues
que se enamora de ella. Como a los ocho meses que se van a vivir
juntos, eso si no se casaron, pero poco les duró el gusto porque
empezaron a tener muchos problemas y creo que no estaban
hechos el uno para el otro, solo los unió la fiesta, pero no el
amor, el respeto, la entrega y terminaron por separarse. Mi hijo
duró sólo como tres años hasta que se encontró con una que es
rebuena gente, inteligente y tiene un trabajo en donde gana
muy bien.
- Si, yo creo que eso es el secreto, respondí con muchas más
ganas de miar, la panza ya la tenía inflada.
- Pues ojalá la pueda saludar en un rato para que le presente a
mi hijo, se llama Ricardo y está estudiando relaciones
internacionales y ya en este año se gradúa. Tiene calificaciones
de 9.5 y está buscando una beca para realizar una maestría en el
extranjero.
Tenía unas ganas de decirle a la señora que me valía madres su
hijo, ya suficiente tenía con lidiar con mi novio y un amigo íntimo
que constantemente me presionaba porque no le daba el tiempo
suficiente para estar juntos. Ah, menos aguantar a un nerd que
seguramente se la pasa al lado de la falda de su madre, pero
educada como eh sido no dije nada.
- Claro, señora si me permite voy al tocador y de regreso la paso
a saludar.
- Es usted muy gentil y nuevamente una disculpa por el vino.
Esta vez nada me iba a impedir llegar a mi destino ya estaba a
poco paso y traté de no girar la cabeza para encontrar a
cualquier mujer entrometida. El baño estaba a la vista, pero
cuando estaba a punto de entrar de la sección de caballeros
salió Ariel, el inútil de Ariel, el tipo con el que pasé unos días de
relación y que finalmente me empecé a alejar de él en mi típica
actitud de prestar poca importancia, de evadir todo lo posible
con los pretextos familiares como: hoy no puedo tengo que
comer con mi hermana, voy a ver a mi mamá, tengo tarea hasta
que finalmente se aburrió de mi.
Historia 3
-¿Hola como éstas?, que guapa te has puesto.
-Gracias, tu siempre tan gentil, respondí viendo de costado el
bendito baño.
-Te parece si te voy a saludar a tu mesa en unos instantes, tengo
que regresar al lugar porque me está esperando Lupita, creo que
te acuerdas de ella es amiga de Ari, un día nos las presentó en
una fiesta.
Le di un abrazo y estuve a punto de decirle al inútil de Ariel que
la tal Lupita le había pegado una infección Víctor, otro amigo en
común, que tuviera cuidado o por lo menos le comprara
Lomecan, el medicamente para las niñas bien, pero bien zorras,
pero a mí lo que me importaba era miar.
Cuando por fin entré, había una maldita fila de mujeres mionas y
estuve a punto de patear una puerta para que salieran
inmediatamente. Tres minutos después me encontraba sentaba
sacando todo el líquido acumulado y maldiciendo mi tolerancia.
Un alivio me invadió, me dirigí al espejo para cerciorarme de que
en mi frente no había ningún letrero escrito de algo así como:
Sicóloga disponible o no tengo otra cosa que escuchar historia
ajenas.
Yo sólo quería ir al baño.
FIN
Me lo he preguntado en varias ocasiones si sólo me suceden esas
cosas a mi o también a los demás. Aunque siempre he tenido esa
duda, en el fondo la respuesta es muy sencilla: sólo me pasan a
mi esas cosas.
Es menester explicarles que soy una persona muy paciente, a
veces rayo en la línea de la pendejez lo cual me trae como
consecuencias una sesión de autoreproches y concluyo que eso
no volverá a suceder, pero más tardo en decirlo que en hacerlo.
Mi familia es el mejor ejemplo, quienes abusan constantemente
de mi bondad, excepto mi padre con quien no tengo conflictos
por este tema.
La tarde del viernes acudí a la reunión anual del aniversario de
un medio de comunicación. El lugar estaba repleto de mujeres
de vestidos largos, cortos, negros. Para todos los gustos, una
especie de pasarela para las pupilas masculinas que podrían
deleitarse bien, excepto por una que otra dama que tenían poco
que enseñar solo una acumulación de grasa, lo cual no es
atractivo para los homo sapiens quienes prefieren otras cosas.
Uno siempre piensa que las relaciones humanas son lo básico
para mantener una armonía en la vida, pero cómo puedes hacer
hablar a las piedras, porque siempre existen algunos caretudos
que parecieran vendedores de palabras: cobran por hablar. Yo
soy la parte contraria porque una vez que se suelta la hebra es
difícil pararme.
La entrada al lugar estaba custodiada por unas mujeres de faldas
cortas y piernas largas tal como les gustan a los hombres y se les
van los ojos de lado por ellas. Muchos sueñan con llevárselas a
una noche de emociones extremas, pero oh desilusión solo están
ahí para alegrar la pupila, ja.
El consumo de varios litros de agua al día provoca, claro, unas
ganas inmensas de ir al baño y cuando digo inmensas son eso. Le
pregunté a una de las damas de piernas largas a donde estaba el
tocador y con el dedo índice me señaló una esquina. Mi prima
siempre se burlaba de esa palabra: "tocador", porque dice que es
la más fraudulenta de todas las existentes: "he ido a miar
infinidad de veces, que te parece cinco mil o más, pero jamás me
he en encontrado con un inútil tocador, no hay ninguno que te
toque, ja".
Pues esas ganas de ir a sacar los líquidos consumidos me guiaron
a la esquina y a unos cuantos pasos una señora puso un alto a mi
camino para preguntar la hora
exacta del inicio del evento y me excusé de no tener el dato
preciso. Y empezaron las primeras palabras de la noche que
cayeron como una lluvia.
Historia 1
Pues ojalá tarde un poco más de veinte minutos, porque mi hija
viene en camino, acaba de salir de su trabajo y me mandó un
mensaje que hay mucho tráfico. A mí se me hace que la fiesta
popular que hay en el Parián está provocando el
congestionamiento. Mi hija es invitada especial porque estudió
música y como ha tenido buenas calificaciones ya la mandaron a
Japón y a China en donde ha participado en varios conciertos,
me mandó fotos y están bonitas.
- Ah, me da mucho gusto, le dije mientras apretaba el esfínter.
- Pues sí, a mí me da más gusto verla feliz y mire que usando me
dijo que quería estudiar música no estaba convencido, porque
yo quería verla como doctora, licenciada o ingeniera pero como
no queriendo la cosa la apoyé y también fue porque mi santa
madre, que en gloria esté, me amenazó que sí no la dejaba que
se fuera de música no sólo me iba a dejar sin herencia, sino que
se iba a buscar una hija postiza. Sí que me hizo reír la viejita pero
tenía razón y mire ahora ahí están los frutos de su sabiduría.
- Pero que bueno que la apoyó, solté la frase de sólo seis
palabras para evitar que siguiera el camino.
- Pues sí, bueno me da mucho gusto yo soy la señora Yolanda y
mi hija se llama Alfonsina seguro nos vamos a encontrar por acá y
me va a dar mucho gusto presentársela, porque de inmediato se
ve que es usted una persona muy agradable y con buena plática.
¿Qué?, si yo no le había platicado nada, absolutamente nada sólo
asentir a todo lo que me había recetado en cinco minutos y yo
con mis ganas de miar. Me escapé como Houdini y seguí rumbo el
punto final, a esa esquina que se había convertido en un
maratón.
Seguí dando pasos cortos, porque la maldita falda corta no me
permitía avanzar más aprisa y de entre las mesas salió una mujer
con una copa de vino entre las manos. Nuestros cuerpos se
estrellaron y una parte del líquido salió volando y cayó en mi
brazo con la fortuna de no tocar mi vestido, porque eso hubiese
sido terrible.
Historia 2
La mujer sacó de inmediato un pañuelo y me comenzó a limpiar
con las miles de disculpas saliendo de su boca.
- Una enorme disculpa señorita, me apena mucho esta situación
y que bueno que el vino no le cayó en la ropa, porque hubieses
sido terrible, no lo hubiese soportado y más en una chica tan
atractiva como es usted.
- No se preocupe señora, los accidentes suelen suceder, yo no
soy la persona que pueda presumir de no cometer esos
resbalones.
- Que bueno que sea usted una mujer comprensiva, porque
justamente eso le he dicho a mi hijo que debe tener la misma
edad que usted que tenga cuidado en buscarse a una chicha de
buenos sentimientos, comprensiva y de buen carácter antes que
la belleza, porque muchos se van con la finta del cuerpo de las
mujeres y al final no logran comprenderse.
Yo tengo otro hijo, el primero, que salió muy fiestero y en una
esas parrandas conoció a una mujer guapa, de buen mirar y pues
que se enamora de ella. Como a los ocho meses que se van a vivir
juntos, eso si no se casaron, pero poco les duró el gusto porque
empezaron a tener muchos problemas y creo que no estaban
hechos el uno para el otro, solo los unió la fiesta, pero no el
amor, el respeto, la entrega y terminaron por separarse. Mi hijo
duró sólo como tres años hasta que se encontró con una que es
rebuena gente, inteligente y tiene un trabajo en donde gana
muy bien.
- Si, yo creo que eso es el secreto, respondí con muchas más
ganas de miar, la panza ya la tenía inflada.
- Pues ojalá la pueda saludar en un rato para que le presente a
mi hijo, se llama Ricardo y está estudiando relaciones
internacionales y ya en este año se gradúa. Tiene calificaciones
de 9.5 y está buscando una beca para realizar una maestría en el
extranjero.
Tenía unas ganas de decirle a la señora que me valía madres su
hijo, ya suficiente tenía con lidiar con mi novio y un amigo íntimo
que constantemente me presionaba porque no le daba el tiempo
suficiente para estar juntos. Ah, menos aguantar a un nerd que
seguramente se la pasa al lado de la falda de su madre, pero
educada como eh sido no dije nada.
- Claro, señora si me permite voy al tocador y de regreso la paso
a saludar.
- Es usted muy gentil y nuevamente una disculpa por el vino.
Esta vez nada me iba a impedir llegar a mi destino ya estaba a
poco paso y traté de no girar la cabeza para encontrar a
cualquier mujer entrometida. El baño estaba a la vista, pero
cuando estaba a punto de entrar de la sección de caballeros
salió Ariel, el inútil de Ariel, el tipo con el que pasé unos días de
relación y que finalmente me empecé a alejar de él en mi típica
actitud de prestar poca importancia, de evadir todo lo posible
con los pretextos familiares como: hoy no puedo tengo que
comer con mi hermana, voy a ver a mi mamá, tengo tarea hasta
que finalmente se aburrió de mi.
Historia 3
-¿Hola como éstas?, que guapa te has puesto.
-Gracias, tu siempre tan gentil, respondí viendo de costado el
bendito baño.
-Te parece si te voy a saludar a tu mesa en unos instantes, tengo
que regresar al lugar porque me está esperando Lupita, creo que
te acuerdas de ella es amiga de Ari, un día nos las presentó en
una fiesta.
Le di un abrazo y estuve a punto de decirle al inútil de Ariel que
la tal Lupita le había pegado una infección Víctor, otro amigo en
común, que tuviera cuidado o por lo menos le comprara
Lomecan, el medicamente para las niñas bien, pero bien zorras,
pero a mí lo que me importaba era miar.
Cuando por fin entré, había una maldita fila de mujeres mionas y
estuve a punto de patear una puerta para que salieran
inmediatamente. Tres minutos después me encontraba sentaba
sacando todo el líquido acumulado y maldiciendo mi tolerancia.
Un alivio me invadió, me dirigí al espejo para cerciorarme de que
en mi frente no había ningún letrero escrito de algo así como:
Sicóloga disponible o no tengo otra cosa que escuchar historia
ajenas.
Yo sólo quería ir al baño.
FIN
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